
Hace 13 años, la idea de pedir un servicio de movilidad desde el celular parecía, para muchos, casi inverosímil. En una ciudad acostumbrada a levantar la mano en la calle y negociar tarifas al instante, confiar en que un conductor desconocido llegaría guiado por una aplicación generaba más dudas que certezas. Sin embargo, con el tiempo, esa desconfianza inicial fue cediendo paso a una adopción progresiva, impulsada sobre todo por la sensación de mayor seguridad y control que ofrecía el servicio. En ese proceso, también se instaló —no del todo correctamente— el término “taxi por aplicativo”, cuando en realidad lo que emergía en Lima era algo más complejo: plataformas tecnológicas que conectan a usuarios conductores con pasajeros.
Años después de la llegada de las apps de movilidad a Lima, la forma de desplazarse por la ciudad ya no es la misma. Lo que comenzó como una alternativa se ha convertido en parte de la rutina diaria de miles de personas, en una ciudad donde la movilidad sigue siendo un desafío constante.
Fausto Liñán, Head of Business Strategy & Growth en Cabify Perú, señala que el cambio está marcado tanto por la llegada de más competidores como por la evolución de los hábitos digitales, donde la decisión de cómo moverse está cada vez más mediada por la tecnología.
Medio millón de viajes al día en aplicativos de movilidad
Desde la solicitud hasta el pago, el servicio se ha integrado con soluciones digitales como Yape, facilitando la transición desde el efectivo hacia modelos más ágiles. A ello se suma la trazabilidad del servicio: cada viaje queda registrado, con información sobre el conductor, la ruta y los tiempos, lo que permite seguimiento en tiempo real y mayor control por parte de los usuarios.
Roberto Vélez, especialista en transporte y movilidad urbana y gerente general de A movernos, coincide en que estas plataformas se han convertido en una opción relevante dentro del sistema de movilidad. “Son un modo de transporte fiable porque dan seguridad”, dice. Destaca que las personas valoran la posibilidad de conocer información previa del conductor, el costo del viaje y el tiempo estimado, elementos que no estaban presentes en el modelo tradicional.
Actualmente, según el IPE, las plataformas de movilidad realizan más de 500 mil viajes al día.
Cambios en los hábitos de movilidad tras la llegada del aplicativo
En un entorno marcado por la congestión vehicular -Lima es la novena ciudad con más tráfico en el mundo según TomTom- las personas tienden a tomar decisiones más estratégicas sobre cómo desplazarse. Vélez explica que, aunque no se trata de la alternativa más económica, muchos priorizan la calidad del servicio y la seguridad. Esto ha llevado a que las apps se posicionen frente a otros medios de movilidad urbana, especialmente en determinados momentos del día.
Además, agrega que el uso de estas plataformas ha crecido de forma sostenida. Según una encuesta de Lima Cómo Vamos, los aplicativos concentran cerca del 2,7 % de los viajes al trabajo, una cifra comparable a la del Metro de Lima (2,6 %) y cercana a la del Metropolitano (2,8 %).
Por su parte, Liñán menciona que este impacto no se limita a distritos de Lima centro, sino que se extienden a zonas donde antes la cobertura era más limitada como Ancón, Puente Piedra, Lurín, Pachacamac o Asia. Este cambio mejora la disponibilidad y la disposición del servicio, logrando que trayectos que antes eran difíciles de aceptar para un taxi de la calle hoy se realicen de forma más predecible y sin fricciones a través de una app.
Aplicativos de movilidad: un sistema que sigue evolucionando
Más que reemplazar completamente a otros medios, las apps de movilidad se han integrado como una opción adicional dentro de un ecosistema de transporte cada vez más complejo, con problemas aún pendientes.
En gran parte, su crecimiento responde a las limitaciones estructurales del transporte en la ciudad y a la demanda de opciones que permitan mayor comodidad y previsibilidad en los tiempos de viaje.
“Las apps se han convertido en un aliado que facilita que las necesidades de movilidad se cubran de forma eficiente, en un contexto donde la experiencia del usuario y la seguridad pesan más que nunca”, señala Liñán.
Para el usuario conductor, los beneficios han sido amplios también. De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía, las plataformas digitales ya aportan cerca del 0,59 % del PBI y han permitido que miles de conductores aumenten sus ingresos entre 20% y 50%, consolidándose como una alternativa flexible de generación de ingresos en un sector marcado por la informalidad.
¿Por qué no es “taxi por aplicativo»?
Aunque en Perú coloquialmente se le llama “taxi por aplicativo”, las plataformas de movilidad responden a un modelo de negocio distinto al del taxi tradicional: en nuestro país y en Lima el término “taxi” suele utilizarse de manera amplia para referirse a cualquier vehículo que transporta pasajeros, por lo que la diferencia entre ambos servicios no suele percibirse en el tipo de auto, sino en la naturaleza de la actividad y en el marco bajo el que operan.
El taxi regulado forma parte del transporte público y está sujeto a autorizaciones específicas otorgadas por la autoridad de transporte. Los vehículos que prestan este servicio deben cumplir determinadas condiciones para operar —como registros e identificación visible— y pueden captar pasajeros directamente en la vía pública o en paraderos habilitados.
Las plataformas de movilidad, en cambio, no prestan el servicio de transporte ni operan vehículos. Su función es tecnológica: gestionan sistemas digitales que conectan a usuarios con conductores independientes y facilitan que ambas partes acuerden un viaje privado. El servicio solo se activa cuando el usuario realiza una solicitud dentro de la aplicación, que organiza el proceso del viaje —desde el precio y la asignación del conductor hasta el pago y la evaluación— y mantiene un registro digital de cada trayecto.
“Las plataformas de movilidad no solo facilitan que un usuario encuentre un conductor disponible. También introducen una capa de trazabilidad que antes no existía en este tipo de servicios. Cada viaje queda registrado digitalmente —quién lo solicita, quién lo realiza, con qué vehículo, qué ruta se sigue y cómo se paga— lo que permite generar mayor transparencia y mecanismos de seguimiento dentro de la plataforma”, sostiene Carlos Andrés Mendoza, Country Manager de Cabify Perú.


por Polux