Así regulan las apps de movilidad otros países: ¿por qué Perú sigue rezagado?

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Otros países ya regulan las apps de movilidad. En Perú aún se debate si aplicarles reglas de taxis o un marco propio para aplicativos.
Otros países ya regulan las apps de movilidad. En Perú aún se debate si aplicarles reglas de taxis o un marco propio para aplicativos.

Mientras Brasil, Chile y México han creado categorías legales específicas para el transporte privado intermediado por tecnología, en el Perú el debate en el Congreso de la República aún gira en torno a si aplicar una regulación pensadas para el taxi tradicional a las empresas de movilidad por aplicativo.

La expansión de las plataformas de movilidad, a menudo llamados —aunque de forma imprecisa— “taxis por aplicativo”, ha obligado a redefinir marcos regulatorios en distintas partes del mundo. En la región ya existen normas específicas para la movilidad intermediada digitalmente, con obligaciones claras en materia de seguridad y transparencia. En el Perú, sin embargo, todavía no existe una regulación específica para este tipo de servicios.

Carlos Andrés Mendoza, Country Manager de Cabify Perú, sostiene que el punto de partida es reconocer la naturaleza tecnológica del servicio. “La regulación debe actuar como un puente entre innovación y orden urbano. No se trata de evitar reglas, sino de diseñar normas coherentes con una realidad en la que la tecnología permite trazabilidad, seguridad y eficiencia en los viajes”, afirma.

El impacto económico también forma parte del debate. Según el Instituto Peruano de Economía, las plataformas digitales representan alrededor del 0,59 % del PBI y permiten que miles de usuarios conductores incrementen sus ingresos entre 20% y 50%, configurando una fuente flexible de generación económica en un contexto de alta informalidad en el sector del transporte.

Plataformas de movilidad, mal llamadas taxis por app, son sustento para miles de choferes y generan medio millón de viajes diarios.

Cómo regulan Brasil, Chile y México las apps de movilidad

En Brasil, la movilidad por aplicativo cuenta con una categoría propia que reconoce sus características tecnológicas. En ciudades como São Paulo, las plataformas son consideradas transporte individual privado y la regulación se enfoca en el uso de datos para la gestión urbana, la trazabilidad del viaje y el cumplimiento fiscal, más que en requisitos físicos estrictos del vehículo.

Chile avanzó con la Ley de Empresas de Aplicaciones de Transporte (Ley 21.553), promulgada en 2023. La norma establece un registro obligatorio para plataformas, conductores y vehículos, exige licencia profesional y fija estándares técnicos, como antigüedad máxima y requisitos mínimos de seguridad. También contempla sanciones económicas por incumplimiento. El objetivo fue formalizar un servicio que operaba sin legislación específica y reducir tensiones con el transporte tradicional.

En México, la regulación es principalmente estatal. Las plataformas deben registrar conductores y vehículos, contar con seguros de cobertura amplia y cumplir obligaciones fiscales como agentes de intermediación digital. Además, se discuten reformas laborales para reconocer derechos cuando exista relación subordinada. La Suprema Corte ha señalado que las plataformas tienen características propias, como el precio predeterminado y el seguimiento de ruta, que justifican un tratamiento distinto al del taxi tradicional.

Tecnología y regulación: ¿qué debería priorizar el Perú para las apps de movilidad?

Erick Iriarte Ahon, abogado especialista en derecho digital, señala que cualquier regulación en entornos digitales debe partir de principios ya establecidos en el país. En el caso peruano, la política 35 del Acuerdo Nacional señala que la regulación debe basarse en un internet libre, neutro y abierto. 

“Los entornos digitales no están fuera de la ley: ya les alcanzan normas tributarias, de protección al consumidor y de datos personales, especialmente cuando tienen sede en el Perú”, explica.

Por otro lado, menciona que uno de los principales aportes de las apps de movilidad ha sido la trazabilidad. “La posibilidad de compartir la ubicación en tiempo real, registrar el viaje y dejar constancia digital de cada trayecto ha elevado los estándares de seguridad. Ese componente tecnológico podría extenderse a otros mecanismos de movilidad”, sostiene.

Finalmente, la discusión en el Perú sigue abierta. Más que replicar el esquema del taxi tradicional, el debate pasa por decidir qué estándares quiere el país para la movilidad urbana en los próximos años. 

Proyecto de ley: regulación sobre aplicativos de movilidad

A lo largo de los últimos años, diferentes iniciativas legislativas han ido llegando al Congreso de la República, algunas fusionadas y otras individuales. La más relevante es el proyecto de Ley 842-2021. 

Esta es la iniciativa más conocida y debatida sobre este tema, presentada en 2021 y que busca establecer un marco legal específico para aplicativos y plataformas digitales de movilidad, con condiciones técnicas y de seguridad. Entre sus principales propuestas están:

  • Verificación de identidad de conductores.
  • Implementación de mecanismos de seguridad (botón de alerta, trazabilidad de recorridos).
  • Archivos y reportes periódicos ante el Estado.
  • Requerimientos técnicos operativos para las plataformas.

Regulación: ¿Por qué no son “taxis” por aplicativo?

Aunque en Perú coloquialmente se les llama “taxis por aplicativo”, las plataformas de movilidad responden a un modelo de negocio distinto al del taxi tradicional. En nuestro país, el término “taxi” suele utilizarse de manera amplia para referirse a cualquier vehículo que transporta pasajeros, por lo que la diferencia entre ambos servicios no suele percibirse en el tipo de auto, sino en la naturaleza de la actividad y en el marco bajo el que operan.

El taxi regulado forma parte del transporte público y está sujeto a autorizaciones específicas otorgadas por la autoridad de transporte. Los vehículos que prestan este servicio deben cumplir determinadas condiciones para operar —como registros e identificación visible— y pueden captar pasajeros directamente en la vía pública o en paraderos habilitados.

Las plataformas de movilidad, en cambio, no prestan el servicio de transporte ni operan vehículos. Su función es tecnológica: gestionan sistemas digitales que conectan a usuarios con conductores independientes y facilitan que ambas partes acuerden un viaje. El servicio solo se activa cuando el usuario realiza una solicitud dentro de la aplicación, que organiza el proceso del viaje —desde el precio, la asignación del conductor hasta el pago y la evaluación— y mantiene un registro digital de cada trayecto.

“Las plataformas de movilidad no solo facilitan que un usuario encuentre un conductor disponible. También introducen una capa de trazabilidad que antes no existía en este tipo de servicios. Cada viaje queda registrado digitalmente —quién lo solicita, quién lo realiza, en qué vehículo, qué ruta se sigue y cómo se paga— lo que permite generar mayor transparencia y mecanismos de seguimiento dentro de la plataforma”, sostiene Carlos Andrés Mendoza desde Cabify.

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