Escasez de GNV: ¿Cómo funciona el bono del 5% de Cabify? Radiografía de cuánto compensa a los usuarios afectados por sobrecostos

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La crisis por el desabastecimiento de gas natural vehicular (GNV) afecta uno de los sectores más importantes de la movilidad urbana en Lima: los conductores que trabajan con aplicativos. Tras la restricción del suministro ordenada por el Gobierno, miles de conductores han tenido que migrar temporalmente a combustibles más costosos, lo que ha elevado de forma abrupta sus costos operativos. La escasez del GNV en grifos, la respuesta del Gobierno y el bono de Cabify marcan el escenario que enfrentan miles de conductores de aplicativos en Lima.

En ese contexto, la empresa Cabify anunció una medida: un suplemento temporal del 5% sobre el precio de cada viaje, que se traslada íntegramente al conductor. La empresa asegura que el objetivo es compensar parcialmente el aumento de gastos por combustible y el tiempo perdido buscando abastecimiento. 

El problema del GNV en grifos y su impacto en choferes de aplicativo

La emergencia comenzó tras una fuga y deflagración en el sistema de transporte de gas natural en la zona de Camisea, en Cusco. Como respuesta, el Ministerio de Energía y Minas activó un plan de racionamiento que prioriza el suministro para hogares y transporte público masivo. Como consecuencia, se suspendió temporalmente la venta de GNV a taxis, autos particulares y otros vehículos livianos. Este martes 10, se confirmó que el Gobierno oficializó un subsidio extraordinario de S/120 por vehículo para los taxistas que utilizan gas natural vehicular (GNV) en Lima, Callao e Ica, como una medida para mitigar el impacto económico generado por el racionamiento de gas natural en el país.

La medida, que inicialmente se estableció por aproximadamente dos semanas, impacta directamente en cientos de miles de vehículos en el país. Solo en Lima y Callao, según Cálidda, existen más de 300 mil unidades con sistema dual que funcionan con gas natural.

Para quienes operan con plataformas digitales, el golpe económico fue inmediato. El GNV es significativamente más barato que otros combustibles: puede costar hasta 70% menos que la gasolina, según la Asociación Automotriz del Perú.

En términos prácticos, esto significa que un conductor que normalmente gasta alrededor de S/650 al mes en combustible usando gas natural podría terminar pagando más de S/2.100 si debe operar exclusivamente con gasolina durante la emergencia, según sostiene el gremio automotor.

Ese salto de costos explica por qué el problema ha impactado con tanta fuerza en el ecosistema de movilidad por aplicativo.

Un golpe directo a los conductores de apps por grifos sin GNV

Carlos Andrés Mendoza, country manager de Cabify Perú, sostiene que la restricción tuvo efectos inmediatos en la disponibilidad de conductores en la plataforma. “El inicio de la restricción generó una contracción temporal en la disponibilidad de conductores, probablemente por la necesidad de buscar gas para reabastecerse; pero la disponibilidad se está regularizando”, indicó.

Según el ejecutivo, aproximadamente la mitad de los conductores que se conectan a Cabify utilizan GNV como combustible principal. En consecuencia, cualquier restricción en el suministro impacta directamente en sus ingresos.

“Aproximadamente la mitad de conductores que se conectan a Cabify utilizan GNV. Cualquier restricción en el suministro afecta la generación de ganancias y la sostenibilidad de miles de familias”, señaló.

El impacto no solo es individual. Mendoza recuerda que el sector de movilidad por aplicativo realiza más de 530 mil desplazamientos diarios en Lima y Callao.

“Hablamos de un sector que realiza más de 530 mil desplazamientos diarios. Al no ser considerados como transporte público, estos conductores han quedado fuera de las prioridades de abastecimiento, lo que golpea su economía personal y limita las opciones de movilidad para miles de pasajeros en la ciudad”, agregó.

El bono Cabify temporal del 5% por grifos sin GNV

Ante esta situación, Cabify implementó una serie de medidas para amortiguar el impacto económico. La que más resalta es el suplemento temporal del 5% aplicado al precio de los viajes. El mecanismo funciona de la siguiente manera: cuando un usuario solicita un viaje, el precio final incluye un incremento de 5%. Ese monto adicional no es ingreso para la empresa, sino que se transfiere directamente al conductor que realiza el servicio.

“Sabemos que esta emergencia afecta a todos y que un ajuste en el costo no es ideal para nadie. Sin embargo, los usuarios conductores están destinando horas valiosas para abastecerse y lo hacen a precios muy elevados migrando a otros combustibles”, explicó Mendoza.

Por ello, añadió, “hemos implementado un suplemento temporal del 5% sobre el precio final que se traslada íntegramente al conductor. No es un ingreso para la compañía, sino una medida excepcional para ayudarlos a mitigar el sobrecosto operativo y el tiempo perdido en el abastecimiento”.

No obstante, el impacto real varía dependiendo de múltiples factores: la cantidad de horas que conduce, el tipo de combustible alternativo que utiliza, la distancia promedio de los viajes y la eficiencia de su vehículo.

Otras medidas: reducción de comisiones y descuentos

El suplemento del 5% no es la única medida que Cabify ha implementado. Según Mendoza, la empresa también está reduciendo sus propias comisiones —es decir, el porcentaje que retiene de cada viaje— en determinados horarios, zonas y productos dentro de la aplicación.

Además, se evalúan alianzas con proveedores de combustible para ofrecer descuentos en gasolina a los conductores que operan en la plataforma. “Hemos activado un plan de acción centrado en la sostenibilidad del servicio y en mitigar el impacto en las ganancias de los socios conductores”, explicó.

Estas medidas, combinadas, buscan evitar un efecto dominó que podría afectar tanto a conductores como a pasajeros.

Un sistema que mueve cientos de miles de viajes

La crisis del GNV también ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia que han adquirido las plataformas de movilidad en las ciudades. En Lima, el ecosistema de apps de movilidad mueve cientos de miles de viajes cada día.

Aunque estos servicios no están clasificados como transporte público, cumplen una función clave en la movilidad urbana, especialmente en zonas donde el transporte formal es insuficiente o poco eficiente. 

¿Por qué no son “taxis” por aplicativo?

Aunque en Perú coloquialmente se les llama “taxis por aplicativo”, las plataformas de movilidad responden a un modelo de negocio distinto al del taxi tradicional. En nuestro país, el término “taxi” suele utilizarse de manera amplia para referirse a cualquier vehículo que transporta pasajeros, por lo que la diferencia entre ambos servicios no suele percibirse en el tipo de auto, sino en la naturaleza de la actividad y en el marco bajo el que operan.

El taxi regulado forma parte del transporte público y está sujeto a autorizaciones específicas otorgadas por la autoridad de transporte. Los vehículos que prestan este servicio deben cumplir determinadas condiciones para operar —como registros e identificación visible— y pueden captar pasajeros directamente en la vía pública o en paraderos habilitados.

Las plataformas de movilidad, en cambio, no prestan el servicio de transporte ni operan vehículos. Su función es tecnológica: gestionan sistemas digitales que conectan a usuarios con conductores independientes y facilitan que ambas partes acuerden un viaje privado. Por esa razón, especialistas del sector señalan que no es preciso equipararlas con taxis ni llamarlas “taxis por aplicativo”, ya que responden a un modelo distinto de intermediación digital. El servicio solo se activa cuando el usuario realiza una solicitud dentro de la aplicación, que organiza el proceso del viaje —desde la asignación del conductor hasta el pago y la evaluación— y mantiene un registro digital de cada trayecto.

“Las plataformas de movilidad no solo facilitan que un usuario encuentre un conductor disponible. También introducen una capa de trazabilidad que antes no existía en este tipo de servicios. Cada viaje queda registrado digitalmente —quién lo solicita, quién lo realiza, qué ruta se sigue y cómo se paga— lo que permite generar mayor transparencia y mecanismos de seguimiento dentro de la plataforma”, sostiene Carlos Andrés Mendoza desde Cabify.

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